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Refugio Blogless

Jueves, 14 de julio de 2005

Cómo ser exitoso sabiéndose un Loser (Capítulo II)

A ver si rompemos el invicto Pascual.
Ya lo sabemos, usted es un Loser, porque nadie más que usted puede estar acá leyendo esto mientras a su alrededor el mundo se divierte, goza y disfruta de los helados de pistacho y los celulares que sacan fotitos.
Pero, hete aquí que, loser y todo a usted le pica el bicho. Sí, además de ese hablamos del bicho del amor (¿loser y guarango?, no tiente a los dioses, por favor...). Entonces querrá usted que alguna fémina le dé bolilla, acepte sus convites y se coma sus confites.

Resumamos los resultados de sus lances hasta la fecha.
Cada vez que usted ha invitado a una señorita a salir ha sucedido lo siguiente: a la más sincera y avispada todavía están tratando de destrabarle las mandíbulas porque no pudo jamás parar de reirse, la sincera pero recatada le deslizó el número de su psiquiatra de confianza mientras corría a vomitar, la término medio le estampó un sopapo que acabó con sus muelas de juicio cruzadas derecha-izquierda, y la realmente tímida en extremo le dijo que ese día a esa hora no podía porque tenía que colar los fideos...

O sea, concluyamos con sinceridad y firmeza que usted jamás logrará que nadie acepte. Entonces hagamos lo único que nos queda, amenaza lisa y llana. Elija a la fémina de su interés y acérquese blandiendo una cinta de video en mano; luego, con cara de asesino psicótico dígale:
-Tengo dos filmes tuyos acá, "Depilación in extremis" y "Cambio de tampón en la madrugada". Pero eso no es lo peor, lo verdaderamente jodido es que una copia de esta cinta está puesta en la videocassetera del comedor del personal... ¿aprieto play o salís conmigo?
Resultado garantizado.

Ahora vayamos al día importante, la cita. Y acá vienen los consejos, porque como todo buen loser usted querrá arruinarlo todo por su propia naturaleza, pero nosotros vamos a evitarlo.
¿Qué va a hacer?, ¿la va a pasar a buscar en colectivo?... es capaz.
No, estimado loserito, se me alquila un convertible colorado con su correspondiente tapizado animal-print y un gran dado lleno de luces en la palanca de cambios, ahí vamos bien.
Se estaciona bajo el apartamento de la señorita y hace sonar la bocina de "la cucaracha" que habrá tenido la previsión de pedir junto al convertible. Mientras la chica termina de vomitar y baja a su encuentro usted se perfuma con su Polyana 555 y se apresta el jopo, ensayando la sonrisa ganadora de ocasión.

Cuando ella llegue resista sus ganas de aclararle:
-Ché, ¿no estarás con la menstruación, no?, mirá que yo no me puse en gasto para volver bañado y sin fiesta, ¿eh?...
Porque ese tipo de cosas son las que hacen de usted un loser. Hágale algún comentario de esos que ninguna mujer resiste, tipo:
-Hola, princesa, ¡qué hermoso te quedó el tocado!
A lo que ella, fina como la que más, le responderá emocionada,
-Tocado estás vos, idiota, en la peluquería ya no me atienden porque tengo seborrea rebelde...
No se desanime y arremeta:
-Pero ese brillo tan particular que tiene tu cabello... tan como una estrella del firmamento...
Y ella, vencida por la galantería no podrá menos que aclararle:
-Ese brillo es la grasa de una semana sin lavarme, tarado, en casa explotó el calefón y el agua la cortaron hace un mes.

Bueh... arranque el auto y vayan barajando las posibilidades que tienen para esa noche inolvidable. ¡Alto!, lo vemos venir... su proyecto de una noche inolvidable es mirar el río desde la Costanera y, si la cosa viene muuuy importante, comprarle un choripán. Bueno, no, no esta vez.

Llevela a cenar a un lugar como la gente. ¿Que cómo reconocer un lugar como la gente?, mire es fácil, hay lugares "demasiado", lugares "como la gente" y lugares "como usted". Los lugares "demasiado" son cerrados, tienen una pequeña luz afuera y un mono grandote que le romperá todos los huesos apenas usted ose pisar el umbral. En los lugares "como usted", los manteles son de hule grasiento con suerte, las servilletas son papelitos, el piso es de baldosas negras y blancas y los mozos se afeitan cada vez que Racing sale campeón. Usted vaya a un lugar "como la gente" que se reconoce porque tiene una enorme cantidad de luces dicroicas, potus colgantes por todos lados y mucha madera barnizada. Allí comerá medianamente mal, pagará una fortuna y lo tratarán con elegante desprecio.

¿Y ahora qué quiere?, ¿qué hacer durante la cena?, ¿cómo terminar la noche?, ¿cambio de cien?, no, basta, amigo. Por hoy ya es bastante. Estudie todo esto y en otro capítulo lo seguimos malcriando. Ahora vaya y apúrese que la grúa le llevó el auto, el Banco le cerró y su jefe lo está esperando para despedirlo... ¿No es hermosa la vida?

Escrito por V. Onoff.



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