Princesas y Dragones
Siempre me gustaron los cuentos, los de hadas en
general y La Bella Durmiente del Bosque, en
particular.
Con el correr de los años descubrí, para mi sorpresa,
que la princesa Aurora me resultaba un personaje
bastante aburrido y predecible; y que mi mirada se
había posado con admiración en Maléfica, el hada mala
de la historia.
Una lectura lineal de los hechos nos llevaría a
preguntarnos el por qué de esta fascinación por lo
malvado. Pero, ¿se tratará simplemente de eso?
Intentemos otra lectura, una que vaya un poco más allá
de lo que se ve.
Partimos de la base que en este cuento son las mujeres
las poseedoras del poder de la magia.
La magia “buena” y políticamente correcta está
representada por tres adorables y domésticas tías
solteronas (jamás féminas) a las que se les ha
encomendado (el poder del Rey lo ha hecho) la crianza
de nuestra heroína, manteniéndola lejos de las
tentaciones del intelecto y, ante todo, a salvo de
todo aquello que pueda apartarla de su destino,
establecido de antemano por la continuidad de la
tradición.
La magia mala está representada por Maléfica,
descendida de hada a bruja. Ella es mujer, bella,
altiva, inteligente y —curiosamente— poderosa.
Maléfica ha desafiado el poder del Rey, se ha
enfrentado al poder masculino con sus propias armas.
Todos los que conocemos la historia sabemos que,
finalmente, bien caro pagó su afrenta.
* * *
Incursionar en los laberintos del pensamiento suele
estar contraindicado en los prospectos de la vida
ordinaria.
Algunos dirán: dejemos que otros se ocupen de la
princesita y su engañosa sumisión si para ello tenemos
que pagar el alto costo de ser, sólo una vez, dragón.
Pero, y vos ¿qué decís?
Esrito por Musa Confusa
(que no es la Pato!)
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