Cuando los afectos llaman
Hace poco tiempo leí a un amigo que se encontraba en una pugna entre la razón y el corazón. Ahora que hacer cuando la razón ganó la batalla y el corazón llora en un rincón.
Lo hace como un niño , mordiendo los labios para que nadie escuche (papá nos enseñó que llorar es de nenas) , es tan solo un pequeño silbido que abofetea a la razón y la conciencia, esas lágrimas que caen suavemente sobre las mejillas del corazón son como ácido para los engranajes del raciocinio.
La razón empieza a sufrir las consecuencias, siente la merma de la energía que supo tener. Porque cuando la luz de la razón no sabe iluminar el corazón, la sinestesia que aplicaba el sentimiento a la frialdad de lógica que era el combustible que mantenía la marcha. Por eso amigo mío, ese que sufre la batalla, te voy a dar el mejor consejo que me sale del corazón, pensá concienzudamente que es lo mejor a hacer, pero si no le ponés cuore a la acción, a lo que es “razonablemente mejor”, no vas a llegar a ningún lado.
Escrito por Torombolo
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